El propósito

De la semilla al sueño tejido

Todo empezó como una pequeña semilla de inspiración: un amor a primera vista al contemplar la belleza de un hilorama de la Semilla de la Vida con los colores del arcoíris. Aquella imagen fue una semilla que fue germinando lentamente hasta que, al cabo de un año y medio, en un momento interno de transformación y renovación, se me hizo presente en un sueño.

Me veía a mí tejiendo patrones de diferentes hilomandalas. Me vinieron obras concretas a la mente y una frase clara: «Tejer la vida». Recuerdo la corriente que me recorrió el corazón y el cuerpo, abriéndome y expandiéndome. En aquel momento sentí la determinación y la claridad. La dirección estaba marcada.

Crear desde la presencia

Esvida, espacio de vida y luz, nace con la voluntad de mostrarme y de hacer llegar mi arte más allá de mí. También de compartir el gusto por la vida vivida y habitada, poniendo el foco en la luz.

En una sociedad donde estamos acostumbrados a poner la mirada en aquello que falta, donde la prisa ha desplazado la presencia, este proyecto es una llamada a habitarnos, a respetar los tiempos naturales y a recordar la sacralidad de lo cotidiano.

Mi intención es que las obras te inspiren:

  • A estar en contacto con la vida y con el respeto de los ritmos orgánicos.
  • A conectar con el valor de la artesanía, de lo divino y la belleza de lo que es, con todos sus paisajes.
  • A recordar la luz que somos, el amor y los dones que cada uno llevamos dentro.

Y me abro también a las posibilidades infinitas y cambiantes que puedan ir apareciendo en el camino, dejando que transformen y nutran las raíces de una planta que está germinando y floreciendo, redefiniendo un proyecto vivo en sí mismo. Aceptando el cambio constante de la vida, de la naturaleza, y el misterio del momento.