Sobre mí
Detrás del hilo: la tejedora
Durante años me he dedicado a la relación de ayuda. A los 47 años, tras un período acompañando a personas en procesos oncológicos, se me presentaba continuamente una pregunta:
¿Estoy habitando y honrando la vida? ¿Qué energía estoy nutriendo: la de la vida o la de la muerte?
Fue entonces cuando decidí, por primera vez, regalarme un tiempo para parar. Necesitaba escucharme y recalibrarme. Esta etapa coincidió también con un momento personal de baile hormonal que me llevaba a no reconocerme a ratos, y que me invitaba a redescubrirme con una mirada inocente y de curiosidad ante los nuevos paisajes internos.
Fue un tiempo primero de descanso regenerador, de dejarme impactar por la belleza de las cosas pequeñas. Poco a poco, fue surgiendo un impulso a la acción, unas ganas de explorar nuevas facetas que no me había permitido, como la música y el canto, y de adentrarme y disfrutar más de otras ya conocidas, como la cocina y la danza. Un espacio de escucha y de contacto, del que surge una necesidad profunda, hasta entonces silenciada: expresar y mostrar parte de mi esencia creando y dando a luz un proyecto personal, sin usar el anclaje de la terapia y el acompañamiento.
Un proyecto que se presentó en un sueño a los 48 años y que se ha materializado con las raíces de un tronco que se ha ido nutriendo de las diferentes experiencias vividas y habitadas, y que toma formas en sus ramas.
A día de hoy...
Soy una amante del silencio vivo. Una enamorada de la danza, de la música, el canto y de contemplar la belleza de la vida, la naturaleza y el paso del día a día. Creo en el valor de las cosas sencillas, de saborear la cocina reposada, una comida, una caricia o un paisaje.
Sigo en el camino del amor y de abrazar lo que es; del amor y del agradecimiento hacia mí, hacia los demás y hacia la vida. Camino aprendiendo a abrazar los errores como parte del paisaje, a llevar el juego a la vida, a poner la mirada en la luz y a mostrar quién soy con todo: con mis imperfecciones y con mis dones.
Me inspira la naturaleza, sus ciclos y los movimientos circulares y fluidos. Los colores, las plantas, las flores, el cielo y sus habitantes. Encuentro un sentido profundo en la idea de ciclo (el ciclo de la vida, la vida y la muerte, el alba y el ocaso, las fases de la luna, el ciclo hormonal de la mujer). Y me inspira la geometría del círculo como un espacio acogedor, fluido, en movimiento constante y contenedor de vida.
Y de este espacio circular y acogedor nacen muchos de mis hilomandalas: hilos que se entrelazan para honrar la vida, el silencio y la belleza del instante.